Este entrañable libro ilustrado retrata la relación cercana y llena de complicidad entre una niña y su abuelo, construida a partir de pequeños gestos cotidianos, juegos y conversaciones compartidas. Para la protagonista, cada rasgo de su abuelo es especial, pero hay uno que despierta su mayor ternura y curiosidad, convirtiéndose en un símbolo de cariño y confianza.
Cuando un cambio inesperado altera esa imagen tan querida, la historia avanza con humor y sensibilidad, invitando a reflexionar sobre el paso del tiempo, la identidad y la manera en que los niños perciben a quienes aman. Con una mirada cálida y cercana, el relato celebra el amor intergeneracional y la aceptación, mostrando que, más allá de las apariencias, lo esencial siempre permanece.