Ambientada en una Corea marcada por la tensión y el contraste social de los años treinta, esta obra combina drama histórico y horror psicológico en una atmósfera asfixiante.
Iho Yun, un pintor joven y desesperado por sobrevivir, se ve atrapado en un encargo tan lucrativo como perturbador: retratar a una mujer que desafía al tiempo y a la lógica. La mansión donde trabaja se convierte en un espacio cargado de silencios, secretos y presencias inquietantes, donde el arte deja de ser una salvación para transformarse en una condena.
A través del avance del retrato, la historia explora la obsesión, el precio de la ambición y el vínculo oscuro entre la belleza, la memoria y la muerte, construyendo un relato tan elegante como inquietante.