En este volumen, Yatora se aleja del entorno académico para sumergirse en una experiencia creativa más íntima y transformadora. El viaje a Hiroshima, junto a sus compañeros, abre un espacio de convivencia donde el arte deja de ser solo disciplina y se convierte en diálogo, memoria y búsqueda personal. El encuentro con la obra y la historia de una joven artista de su generación actúa como un catalizador que reordena las certezas del grupo y, especialmente, la mirada de Yatora sobre su propio camino.
Lejos de la Geidai y en pleno receso de verano, la creación se vuelve más cruda y honesta, obligando al protagonista a replantearse qué significa expresarse y por qué crear. Este tomo marca el punto culminante del arco de Hiroshima, consolidando un relato sensible sobre el crecimiento artístico, la influencia entre pares y los giros inesperados que moldean una vocación.