En este tomo, John Constantine se adentra aún más en los rincones más oscuros de un Londres de los años ochenta, donde la rabia política, los recuerdos de la era punk y visiones perturbadoras lo acechan a cada paso.
Su camino se cruza con una enigmática mujer que lo vincula a secretos ancestrales y a un rey pagano olvidado, desatando un relato de magia negra, decadencia urbana y aguda crítica social que reafirma a Hellblazer como un clásico del cómic adulto.